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Su teléfono móvil no existe. No tiene whatsapp, ni cuenta en Facebook. No sabe que es un blog y un chat le recuerda al nombre de un país africano. Es posible una vida así sin vivir en un hogar de jubilados? Hablamos con Pedro, un chico de 25 años que desde que empezó la revolución tecnológica decidió voluntariamente desconectarse de ella y seguir viviendo lejos de cualquier tipo de dispositivo.Entrevista a un desconectado

Entrevistador: -”Buenos días Pedro, cómo estás?”

Pedro: -”Pués muy bien, la verdad, no me ves? estoy genial!”

E: -” Sí, ya lo veo, haces una cara de salud que no puedes con ella”

P: -” Es por mi falta de estrés. Al estar lejos de cualquier tipo de estrés, eso me conlleva mejoras en mi salut”

E:-” Eso te lo has trabajado bien, no tienes ni teléfono móvil, pero, cómo te lo haces para que la gente contacte contigo? a nosotros nos ha costado una barbaridad”

P:-” Gracias a Marisa, la propietaria del Bar de mi pueblo. Si alguien quiere contactar conmigo deja ahí el mensaje, y cuando me paso, pues lo recojo. Qué prisa hay?”

E:-” Cómo te ganas la vida Pedro? ese desconecte total de todo, seguramente te lleva problemas en tu mundo laboral!”

P: -” En eso he tenido mucha suerte, gestiono una casa rural, y cultivo mi huerto ecológico. Con lo que gano tengo suficiente para comer y vivir. No necesito mucha más cosa”

E:-” Pero la casa rural, debe tener un mail, o un teléfono de contacto, no?, no puede ser que la gente la conozca por si sola! cómo puede contactar la gente?”

P: -” Marisa otra vez, el teléfono del bar es el de la casa rural. Cómo la casa está al lado de su bar, me lo gestiona de forma gratis ya que si se tiene que recomendar algún buen sitio para comer, como el Bar de Marisa no hay ninguno! y hace unas croquetas que…mmm!”

E:-”Tienes hijos Pedro?”

P:-”Sí, dos, completamente conectados a todo aquello que yo abomino, pero que le vamos hacer, tampoco se puede inculcar a nadie mis principios!”

E:-”No  hechas nada de menos ni te sientes fuera del mundo que te rodea Pedro?”

P:-” Qué va, yo trabajo unas pocas horas al día cuidando mi huerto o la casa rural, y una vez he acabado, me siento al lado de mis amigos en el bar o en el banco de la plaza y charlamos de lo divino o de lo humano. Tengo tiempo para mi pareja y para mis hijos y la verdad, no le puedo pedir más a la vida. De qué me serviría estar conectado, tener correo o una cuenta de Facebook? yo soy feliz así. La gente ya conoce mi casa rural, y tengo una clientela que viene con el boca oreja que me libra de la gente rara que se encuentran otras casas rurales, y que les han contactado vía internet”

E:-” Eres el vivo ejemplo que se puede vivir sin nuevas tecnologías, y vivir bien! Muchas gracias por tu atención Pedro!”

P:-”A vosotros, podéis venir cuando queráis!”

Etiquetas: , , Marisa la casa del alado



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